Me duele todo... Literalmente.
Me duele el cuerpo por el peso de mis propias emociones que me presionan hasta el punto de que la claustrofobia me golpea. El aire se vuelve denso y estancado en mis pulmones.
Hubo momentos en los que me convencí de que tenía una apariencia de control. Ahora estaba empezando a darme cuenta de que nunca tuve el control. La ilusión de control me mantuvo cuerdo durante tanto tiempo, y su ausencia me estaba destrozando.
Caminé por el atronador club, manteniendo mis