La oscuridad me había tragado en un momento y, al siguiente, ya no la veía por ninguna parte.
La luz asaltó mis ojos y trajo consigo colores tan vibrantes que prácticamente resplandecían.
Extensas colinas de hierba esmeralda serpenteaban por el terreno en todas direcciones, coronadas por frondosos árboles cuyas ramas se inclinaban y arqueaban, proporcionando relajantes zonas de sombra a las que escapar cuando el sol se hacía demasiado insoportable.
Unos rayos de oro resplandeciente lo ilum