'Tomémonos un momento. Necesito un respiro antes de arrancarle el corazón', siseé a través del enlace mental.
La oscuridad en mis venas canturreaba: 'Mátala, mátala, mátala'. La posibilidad de que ella volviera a abrir la boca y dijera algo que acabara con la última pizca de mi fuerza de voluntad era lo bastante aterradora como para darme ganas de salir corriendo.
Aún sujetando la mano de Asher, lo aparté de Rowena. La traidora estaba reclinada en su asiento con una sonrisa perezosa en la ca