En el momento en que mis ojos se abrieron, me arrepentí de cada una de las decisiones que había tomado y que me habían llevado a este punto.
Todo me dolía.
"Maldita sea". Intenté gemir, pero mi lengua se pegó al interior de mi mejilla.
Agarrándome la cabeza, intenté darme la vuelta. Un dolor agudo y palpitante me dejó las extremidades del nervio ampolladas y en bruto. Juré que podía sentir el cráneo traqueteando en mi cabeza como si estuviera lleno de piedras. Algo me impedía moverme y, es