"¿Están absolutamente seguros?", le pregunté a mi papá y a la abuela, quienes estaban enzarzados en un duelo de miradas que ya llevaba dos minutos.
"¿Nunca llevó a Lola a tu casa?". Mi papá bajó los labios, y todo dentro de mí se arrepintió de haber sacado el tema.
Desde que ella lo dejó años después de tener a Sean hasta que volvió conmigo en sus brazos y una sombra rondando sobre su hombro. Ellos habían pasado por muchas más cosas que la mayoría de las parejas emparejadas, y de alguna mane