Capitulo 23. Conviviendo con el diablo
Antes de terminar la boda, tuve que retirarme a mi dormitorio, había sido un día bonito pero con muchos nervios. Estaba agotada, está mañana cuando me he despertado Flavio ya se había levantado, la cama estaba vacía, pero a mi lado había una rosa roja, fue un detalle tan bonito que apenas si podía dejar de sonreir.
Nose muy bien que hora debe de ser, bajo al comedor, allí están sentadas Amelia y la señora mayor que ví en el baile.
— Buenos días— digo mientras tomo asiento.
La sirvienta me sirve