8. María y el Rey, la maldad en estado puro
Hace dos semanas que regresamos del campo allí me he sentido libre he sido simplemente feliz. Hoy es el día pactado para recibir a mi padre, pero como es una persona no grata para el reino nos encontraremos en un lugar apartado de las miradas inquisitorias.
Voy sola Eduardo no ha podido acompañarme, aunque en el fondo prefiero que así sea, no necesito ningún tipo de enfrentamiento. Me acompañan cuatro guardias y otros tres van vestidos de pueblo llano. Eduardo ha insistido en mi seguridad no se