Epílogo
Estaba en mi cuarto, pedí que me dejaran el ventanal abierto. Me senté en mi cómodo sillón bordo, y acomodé el lente de mi telescopio para ver el regalo que el universo me enviaría aquella noche, una magnífica lluvia de estrellas, como regalo de cumpleaños.
Cerré mis ojos por un momento y como un bello cuadro, recordé la imagen de la última salida que tuvimos con Lían.
Fue ahí, cuando percibí su presencia. Giré un poco mi cabeza hacia mi derecha y ahí estaba, parado, con sus hermosas ala