Anabel.
Nikolay se detiene en la puerta me voltea a ver con una leve sonrisa en el rostro, le doy una sonrisa y me aguanto las ganas de reírme ya que se me quiere regañar.
-Qué.
-No te podías quedar callada verdad tenías que darme la contraria.
-No quería darte la contraria pero no me pareció justo que lo trates así solo por ser un empleado.
-No fue mi intención tratarlo mal solo que si no te has dado cuenta no suelo tratar con humanos y además casi todos tratan así a los trabajadores de la cas