551. La muerte perfecta.
Narra Tomás Villa.
Nunca pensé que la perfección iba a tener este sabor metálico en la boca, este golpe de sangre que me empapa la lengua, este dolor que no es dolor sino gloria destilada en cada nervio, porque sé que lo que está ocurriendo ahora no es una pelea, ni siquiera es una derrota, es la consumación de algo que vengo construyendo desde hace años, ladrillo por ladrillo, herida por herida, silencio por silencio, y que Ruiz, pobre animal salvaje, nunca terminó de entender, porque él siemp