Capítulo 70. Presagio.
Vito jamás había visto a Salomé tan ida como esa mañana. Incluso la vez que perdió póker contra la jugadora más novata de High Star, no se había quedado tan en silencio como ahora.
Ella tampoco sabía describirlo. No era tristeza, no era miedo… pero había un nudo en su estómago que se negaba a desatarse. Lo disfrazó con una broma, diciendo que quizá era hambre. Quiso creérselo.
Pero ahora, aún con el desayuno que desprendía un aroma delicioso, su plato seguía intacto.
—¿No estabas hambrienta? —p