Capítulo 290. Desespero mortal.
Tal vez se necesitó más que la pérdida de la lástima de Avery, la poca paciencia de Adrián y que volviera a sangrar la herida que hizo resurgir recuerdos en Marcelo, pero ellos habían abierto los ojos.
No era lo esperado. Tampoco parecían algo común de ver, y no porque algo físico hubiese cambiado, ya que las heridas de ambos contaban con la cicatrización adecuada. Lo que los tenía a todos dudando de lo que veían eran sus ojos.
La forma de verlos no era la que solían reiterar su parentesco. A