Capítulo 279. Espíritu roto.
Que ese pensamiento se repitiera una y otra vez dentro de su cabeza, no fue de ayuda cuando Gálata atravesó la puerta para que muchos pares de ojos recayeran sobre ella.
El médico salió detrás suyo para acompañarla, aunque ahora le pareció una mala idea, pero ya no había marcha atrás.
Todos esperando una sola buena noticia, pero ahora no tenía manera de transformar algo difícil en posible. Y la destruía sentirse tan inútil.
Leonardo con su esposa, y la amiga de esta, agitadas por haber llegad