Capítulo 273. Flanco abierto.
Drenar tanta ira no iba a ser posible de otra manera para Elías, a quien le dejó de importar el helicóptero que rugía enviando ráfagas que rompían los cuerpos de sus hombres, abriendo el follaje cubiertos de nieve, tornando la zona en una tormenta en la que llovía muerte.
Mientras desenvainaba la espada, los gritos de su gente y la de ellos se mezclaba con el crujido de árboles y nieve aplastada por sus propios pasos… pero en ese radio de ocho metros, todo se comprimió en una sola cosa: la res