Capítulo 111. Efecto.
Johan contó los segundos y sin darse cuenta se metió al agua hasta el torso. El frío lo mordió, el salitre le quemó la garganta cuando inhaló profundo.
Salomé, abajo, por fin encontró la rabia. Sus dedos dejaron de temblar. Tiró del primer nudo con una fuerza nueva, sintió cómo cedía la cuerda, el plomo moviéndose cuando lo elevó y en lugar de cargarlos bajó un poco más para que la cuerda no estuviera tensa. “Uno menos”. El pecho ardía, pero su mente no iba a poder con ella. Pataleó, liberando