Pasaban tantas emociones por sus ojos en tan pocos instantes, ella no logró descifrar ninguna.
—Entre ella y yo no hay nada...—.
—Eso no fue lo que dije, tampoco fue una pregunta— Audra respira profundo. —Dime la verdad ¿La sigues amando?—.
Alexander cierra los ojos por un momento, a ella le empiezan a temblar las piernas.
—Sí—.
Audra sintió como si la hubiesen herido mortalmente, sale de la ducha, toma una toalla y se la enrolla en el cuerpo, busca su pequeña maleta y empieza a meter lo que tr