Mara
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Ni siquiera me di cuenta de que había dicho las palabras en voz alta. Véndame los ojos. Simplemente se escaparon de mis labios como una oración desesperada. Solo… lo necesitaba otra vez. Esa sensación. Esa tensión. Ese dolor que nunca podía nombrar cuando estaba cerca de él. No pensé, no lo necesitaba. Mi cuerpo sabía lo que quería antes de que mi mente pudiera alcanzarlo.
No dudó. Simplemente me levantó en brazos y me llevó detrás de su librero. Esa habitación oculta.
Cuando llegamos,