Despierto sintiendo una molestia en mi brazo y escuchando una máquina pitar. Abro mis ojos lentamente y me doy cuenta de que tengo una intravenosa en mi brazo y de que me encuentro en un hospital. Al darme cuenta de que estoy en un hospital, me levanto como un resorte cuando recuerdo que estaba sangrando.
- ¡Los bebés! - veo que Paolo entra mientras yo me toco el vientre.
- Mia, tranquila.
- ¡Los bebés, Paolo, dime que están bien! ¡Dímelo!
- Sí, cariño, están bien, tranquila. - Me largo a ll