- Fóllame...
- Nena, no creo que...- Él se calla cuando mi mano comienza a acariciar su miembro por encima de la tela, hasta sentirlo duro en mi mano.
- Dios mía, no hagas eso.
- ¿Por qué no? - Digo con una sonrisa malvada, y con poco esfuerzo saco su miembro del boxer mientras comienzo a acariciarlo de arriba a abajo, ejerciendo un poco de presión.
- Ahh, nena...- Él desabrocha mi sostén y con agilidad me lo quita. Toma uno de mis senos en la boca y con la otra mano comienza a darle masajes