La tarde pasó y en algún momento Gloria volvió al comedor con el resto de las chicas y examinó el trabajo de Luigi. Hizo uno o dos comentarios, pero parecía satisfecha en general. Cuando sus ojos se posaron en Cindy, frunció el ceño.
—Está exactamente igual. —Le dijo en tono de reproche a Luigi, que inmediatamente gimoteó para defenderse.
—Lo siento Chérie, pero ella no quería.
—Si sigues comportándote de forma tan indisciplinada, no estarás aquí por mucho tiempo. —le lanzó Gloria a Cindy.