A pesar de la resistencia de Cindy, Miguel Ángel la había metido en su coche y ahora conducía por Palm Springs.
—¿Se puede saber de qué se trata? —preguntó Cindy, todavía molesta por su inesperada aparición y comportamiento—. ¿Por qué razón le dijiste a mi madre que me acosté contigo? Y además actúas como si fuéramos amantes, eso sí que es el colmo —dijo enfadada.
Sonrió. —Pensé que era un castigo apropiado por los problemas que tuve por tu culpa. —Entonces se puso serio—. No creo que tengas n