Nos habíamos mudado a un pent-house suficientemente cómodo cerca del edificio donde vivían mis padres. Mi familia nos visitaba regularmente, trataban de ayudarnos en lo posible, a su manera porque también querían darnos espacio.
Decidí trabajar un par de horas desde una oficina en casa, y uno que otro día desde la sede en Boston, lo hacía porque pese a todo necesitaba despejar la mente o el mismo psiquiatra que ahora trataba a mi mujer lo haría conmigo.
Nicholas se quedó a cargo de la sede en