La risa de Aaron inundaba la habitación, Lilian le miraba con ojos confusos, sin entender lo que le pasaba
—Lo siento, Lilian, es tan gracioso —dijo tratando de contener su risa cruel—. Te diré algo, que no debes olvidar; yo nunca me casaría contigo, nunca sería el esposo de una mujer como tú; falsa, hipócrita, egoísta, no te quiero a mi lado, quédate con las tierras, ya veré lo que haré.
Lilian lo miraba con ojos bien grandes, su rostro estaba enrojecido, y tenía demasiada furia en su cuerpo