Larissa gritó con fuerza, Mauro y Archi se miraron mutuamente, comprobando que ninguno estaba herido.
La pistola cayó justo en medio, ambos lucharon por recuperarla, pero fue Archi quien tomó el control, apuntó a su hermano.
—¿Vas a matarme, Archi? No te importa la memoria de nuestro padre.
—¡Eres un criminal, hermano! ¿Cómo puedo llamarte de nuevo hermano? Ya no eres mi familia, creí que madurarías, pero, tú eres basura, porque solo amas el dinero.
Mauro bajó la mirada, lágrimas calientes r