Aquella noche, ella usó la excusa de que no se sentía bien para dormir sola en la habitación de huéspedes. Tenía miedo de que si pasaba un segundo más con ese hombre en la habitación principal, no podría evitar vomitar. Esa noche, era muy oscura. El viento, muy frío. Las lágrimas, no paraban. Al día siguiente, fue a la clínica ginecológica de un hospital de primera clase y se hizo un chequeo completo. Por suerte, no había ningún problema.
Desde entonces, empezó a evitar que Mateo se acercara. Y