Cuando llegó el momento de la acupuntura, el anciano hizo un gesto con la mano y desplegó un rollo de tela donde se alineaban ordenadamente agujas de plata de diferentes tamaños.
Lucía sintió un escalofrío: —¿Va... va a empezar?
—Sí.
—¿Dónde va a pinchar?
El anciano señaló su cabeza: —Aquí.
Lucía, confundida, preguntó: —¿Por qué en la cabeza si la lesión está en el tobillo?
No cuestionaba el método, solo sentía curiosidad.
—La razón por la que sientes dolor al presionar es porque hay estancamien