— Tacio, ¿con 10.000 dólares pretendes invertir en todos los proyectos de nuestro laboratorio? Eso sería demasiado barato —bromeó Lucía.
Tacio soltó una carcajada: — ¡No me atrevería a soñar tanto! ¡Con invertir en uno me conformo!
A estas alturas, Lucía no tuvo más remedio que aceptar.
Tacio no podía imaginar que esos 10.000 dólares, que había entregado con una excusa cualquiera, le traerían enormes beneficios en el futuro.
...
Al mudarse al nuevo laboratorio, naturalmente ya no necesitaban el