La noche había caído, con una clara luna y un viento frío soplando.
Lucía se detuvo frente a la puerta del laboratorio, miró hacia atrás y entonces...
—Tormenta, apaga las luces.
—Lucía, requiero verificación de autorización —resonó una voz mecánica en el aire.
Lucía levantó la cabeza.
—Autorización verificada, apagando luces.
Tres segundos después, todas las luces del laboratorio se apagaron simultáneamente, sumergiéndolo en la oscuridad. Lucía se marchó mientras la puerta se cerraba y asegurab