Lucas insistió: —Siéntate.
—Director Andrade, ¿no entiendes lo que digo? Estoy ocupada, no tengo tiempo para...
—¡¿Estás sorda?! ¡¿Te hace feliz hablarme mirándome por encima del hombro?! ¡¿Quién te crees que eres?! ¡Te doy un poco de consideración y te tomas todo el brazo! ¡No olvides quién te ayudó a llegar donde estás! ¡Quién te ayuda cada año a conseguir recursos!
—¡¿Crees que con tus insignificantes logros podrías quitarle fondos a Ana?! ¡Algunos perros cuando comen demasiado bien se atreve