Lucía no dijo nada. La reforma del laboratorio era un hecho, y la falta de resultados también. No había nada que debatir.
Se sentó de nuevo, justo al lado de Carmen, quien no pudo contener una risita: —Vaya, Lucía, cómo han cambiado las cosas.
—La vida tiene altibajos, todos tenemos momentos de mala suerte. Pero como dicen, la rueda de la fortuna gira, y mi presente podría ser vuestro futuro.
—¡Orgullosa!
Lucía miraba al frente sin mostrar ni un atisbo de enojo.
Carmen, irritada por su calma, co