—Yo elegí el lugar —intervino Ariana sonriendo antes que Mateo pudiera hablar—. Está cerca de la universidad, se puede venir caminando sin necesidad de coche o reserva. Es simple, conveniente y la comida es buena.
Jorge soltó un "ah", sin dejar claro si le creía: —El señor Ríos tiene suerte —insinuando que siempre encontraba a alguien "atento".
Ariana mantuvo su sonrisa mientras miraba alrededor: —¡Vaya! ¿También está el profesor Medina? Ya que somos todos conocidos, ¿por qué no nos juntamos? —p