—Para celebrar que pasaste la revisión inicial, ¿qué te parece si te invito a una gran comida?
Lucía se rio: —¿No debería ser yo quien te invite?
Paula arqueó una ceja: —Entre buenos amigos no hay diferencia entre tú y yo. Está decidido. Arréglate, voy a recogerte ahora mismo.
Después de colgar el teléfono, Lucía volvió a su habitación, abrió el armario y eligió un vestido de flores pequeñas. Después de dos meses, su cabello ya le llegaba a los hombros. Como hacía mucho calor, optó por recogerlo