—Me alegro por ti —sonrió Lucía—. ¡Entonces voy a pedir!
—¡Adelante!
A pesar de sus palabras, Lucía terminó pidiendo solo dos platos de carne, uno de verduras y una sopa.
—¿...Eso es todo? —preguntó Tacio.
—Sí, eso es todo.
—No, no, hay que pedir dos platos más.
—¡No hace falta! ¡No podremos con todo! Tacio, ¿hoy estás empeñado en hacerte el rico?
Tacio rio:
—De vez en cuando no está mal que mi prima me desplume.
—De verdad que no hace falta, no desperdiciemos comida.
—Vale, como tú digas.
Tacio