Acababan de empezar a salir y era evidente que ella aún no se había acostumbrado a tener novio. Mateo estaba furioso al principio; el señor nunca había esperado tanto por nadie, siempre eran los demás quienes esperaban por él. Sin embargo, al ver la cara de arrepentimiento de la chica y sus constantes disculpas, esa ira simplemente se desvaneció por completo.
—Estabas muy ocupada. Después de eso, casi siempre llegaba yo primero a nuestras citas, ordenaba la comida y te esperaba. La espera más la