—¿Qué? —Diego se quedó perplejo, sin entender.
—¿Me equivoqué al terminar con Lucía?
—Mateo... —la mirada de Diego era difícil de descifrar—. ¿Recién ahora te das cuenta?
Mateo suspiró con resignación.
—¡Lucía es una mujer excepcional! Si fuera yo, no dudaría en valorarla, yo...
¡Ups!
Dándose cuenta de su desliz, Diego se corrigió rápidamente: —Por supuesto, no lo digo con esa intención, es solo una suposición. Si yo fuera tú, definitivamente no la habría dejado escapar.
Las buenas mujeres no ab