–¿Y qué si lo tomó? ¿No son solo unos papeles inútiles? ¿Acaso vas a golpearlo o matarlo? Dices tener tanto dinero, ¿por qué te molestas con un niño pequeño? ¿Por qué tanto escándalo?
–¡Mira cómo lo has asustado! Mi hijo tiene una salud delicada y necesita ir a la universidad en el futuro. Si se le dañan los ojos de tanto llorar, ¿podrás compensarlo?
Lucía observó toda su actuación y soltó una risa sarcástica: –No recuerdo haber dicho que lo que tomó era papel.
La mujer se quedó paralizada.
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