—¿Pagar? —los ojos de Sofía se movieron rígidamente —. ¿No se supone que siempre ha sido un cargo automático a la cuenta?
—Lo siento, la cuenta está congelada.
—¿Congelada? ¿Por qué?
—El titular la congeló voluntariamente.
Voluntariamente...
—¡Ja ja ja ja! ¡Mateo, eres demasiado cruel!
Después de más de un mes en el hospital, Sofía finalmente salió. Miraba el cielo brillante, las nubes blancas, como si hubiera vivido en otro mundo.
Mateo salió temprano ese día. Al subir al auto, instruyó al chof