A Sofía la echaron a la fuerza.
—Te dijimos que te fueras por tu cuenta, pero tenías que obligarnos a sacarte. ¡Lárgate de una vez!
Con la lluvia torrencial, nadie quería salir a mojarse. Todo por culpa de esta mujer loca.
...
Cuando la lluvia cesó, Sofía vagaba por las calles como un alma en pena.
Sin darse cuenta, llegó a la entrada de la Universidad Politécnica.
Observó a los estudiantes que entraban y salían, charlando y riendo, llenos de vitalidad. Ella también había sido uno de ellos algun