—¿Solicitaste un laboratorio a la oficina académica usando mi nombre? —preguntó Mauricio.
—Ah sí, así fue —respondió Regina con naturalidad.
—¿A quién se lo van a asignar? Para poder contactarlos.
Regina sonrió levemente. —A nadie.
—¿Lo van a dejar vacío? —aunque Mauricio ya lo sospechaba, no pudo evitar sentir cierta pesadez en su corazón.
—Sí, vacío.
Sabía que no debería seguir preguntando, que debería simplemente aceptarlo como había hecho incontables veces antes. Sin embargo, la imagen de Lu