—Mi amor, eres maravillosa~
—No empieces... vamos a dormir.
—...Vale.
Los hechos demostraron que acostarse temprano para recuperar energías fue una buena decisión, porque al día siguiente Lucía los llevó a las Montañas Celestiales.
Era otro día soleado.
Como salieron temprano, cuando llegaron el sol todavía no era muy fuerte.
Sergio, de pie en los miradores ancestrales, contemplaba el paisaje: las montañas y el valle eran espectaculares, imponentes.
Carolina, sin embargo, parecía absorta.
—¿Qué