Una persona tan prepotente como Alba no podía tragarse semejante pérdida.
Ese mismo día fue a la agencia inmobiliaria, exigiendo que saliera el agente.
Pero el encargado le informó que Jaime había renunciado hacía tres días.
A falta del criminal, fue por los cómplices.
Armaba escándalos en la agencia todos los días, e incluso trajo a familiares y amigos para protestar con pancartas afuera. Dicen que el asunto se hizo bastante grande.
El gerente, sin otra opción, terminó dándole la dirección de J