Levantó el borde de su vestido, esta vez con más cuidado.
Nadie le dio mayor importancia al incidente, todos estaban más preocupados por si Lucía se había lastimado.
—Toma, Lucía —dijo Roberto extendiendo su brazo—, ¡apóyate en mí, tengo músculo! Garantizado que no te caerás.
Solo Lisa mantenía su mirada fija en la cintura de Lucía, como si quisiera atravesarla con ella.
Durante la cena, Boris notó que ella apenas había tocado su comida y, preocupado de que no se sintiera bien, preguntó —¿Por qu