La mujer se marchó, haciendo resonar sus tacones altos. Manuel soltó una risita burlona, despreciando todo lo que ella había dicho. ¿El sufrimiento del amor?
¡Bah! —Pura palabrería.
Apenas se había ido la mujer cuando salió del bar una joven. Llevaba una minifalda que dejaba ver sus largas piernas, el cabello rizado suelto y un maquillaje impecable —parecía una muñeca de colección.
—Manuel... —se le acercó coquetamente, pensando que él no la rechazaría, pero en un instante Manuel se hizo a un la