—Ahora mismo en la rama principal solo tenemos dos nietos potenciales: tú y Mateo. No podemos competir con las otras ramas. Si se distribuye según el número de personas como dice el testamento, saldremos perdiendo. Pero si tu hermano o tú tuvieran un hijo que pudiera participar en la distribución, nuestra rama podría recuperar algo.
—Ya no podemos contar contigo ni conmigo, pero Sofía tiene uno en camino, y no podemos desperdiciar esta oportunidad.
Carmen por fin comprendió:
—Así que era por eso