Mateo se tambaleó—. ¿Qué... qué quieres decir?
—¿No entiendes lo que digo? Claro, pensabas que lo habías ocultado perfectamente, pero Lucía no es ninguna tonta.
Mateo captó un significado más profundo en esas palabras y agarró a Jorge por el cuello de la camisa, con una mirada feroz—. ¡¿Qué demonios le dijiste?!
—Ja, parece que aún no entiendes por qué terminaron.
—¡Hablas como si lo supieras todo!
—Por supuesto que lo sé...
—¡Cállate!
Jorge se zafó de su agarre y se arregló el cuello de la cami