Sofía temblaba. La actitud del hombre fue como un balde de agua fría.
Nunca imaginó que sería tan despiadado, sin darle ni una oportunidad de reconciliación.
¡No podía aceptarlo!
—Amor, sé que me equivoqué, ¡pero el bebé es inocente! Mira, aquí está el ultrasonido, ¡ya tiene latidos! ¿De verdad serías capaz de dejarlo sin padre?
Mateo bajó la mirada hacia la ecografía en blanco y negro que temblaba en sus manos, una imagen tan borrosa que no se distinguía nada.
Sonrió fríamente y habló con indif