Pero ahora...Ya nada tenía sentido.
El amor tardío valía menos que la basura.
Lucía escuchó sin expresión, sin soltar el pomo de la puerta, una postura defensiva.
Pronunció cada palabra con claridad—: Lo siento, me niego.
No perdonar, no volver.
Mateo visiblemente se alteró—: ¿Por qué? ¡Dime por qué! ¡Antes te negabas por Sofía, ahora ya terminé con ella, ¿por qué sigues rechazándome?!
Él había cedido tanto, ¿hasta dónde quería ella llegar?
En contraste con su furia, Lucía permaneció serena—: An