Joaquín apenas había logrado recuperar un poco la calma después de aquella violenta oleada de recuerdos que había cambiado su vida para siempre.
Sin embargo, el esfuerzo físico y emocional comenzaba a cobrarle factura.
De pronto, un intenso dolor atravesó sus piernas.
Fue como si cientos de agujas se clavaran al mismo tiempo bajo su piel. Sus dedos se aferraron con fuerza a los descansabrazos de la silla de ruedas mientras un gemido involuntario escapaba de sus labios. La respiración se volvió i