Toda la vida de Miranda desfiló ante sus ojos en apenas un instante.
Fue como si el tiempo se hubiera detenido.
Los recuerdos comenzaron a aparecer uno tras otro, sin ningún orden.
Después aparecieron los recuerdos de Joaquín.
El día en que lo conoció.
La primera vez que él la hizo sonreír.
Las promesas que se hicieron.
Los besos. Las discusiones. Las traiciones. El dolor.
Todo aquello pasó frente a sus ojos con una velocidad imposible de detener.
Su corazón se encogió.
Pensó que aquel sería el