**ÚRSULA**
Los días empezaban a fundirse unos con otros, sin principio ni final. Mientras seguía encerrada en aquella habitación en casa de mi tía, Klaus no conocía a mi tía.
En aquella casa, todo era ordenado, calculado, opresivo. Cada objeto tenía su sitio, cada actividad, su horario, cada palabra, su propósito. Y yo… yo era solo una pieza más en su esquema, obligada a encajar.
Mi tía apenas me hablaba, y cuando lo hacía, era solo para dar instrucciones o advertencias disfrazadas de preocupac